Tres, ni un ni dos, sinó tres. Fa tres any la meua vida anava a donar una voltereta però de les de campionat. M’establia a Madrid, ja deixava la perifèria de la capital per a aventurar-me a les entranyes del centre. Començava a conèixer a fons a la dona que seria el centre de la meua vida, començava a treballar d’allò que estava estudiant. El sou ja pareixia més humà, encara que escàs. Els teatres omplirien la vida d’ambdós i el somriure de la faç ningú ens el llevaria. Aprendria sobre la cultura i tradicions del seu llunyà país. Degustaria els plats que a dia d’avui no veuria fora de la meua dieta. Conversaria sobre el meu i el seu passat, el psicoanalitzaríem junts i ambdós ens donaríem un colp d’espatlla per seguir endavant. Oiríem per primera vegada una música nova que ens perseguiria durant aquests tres anys. Ens casaríem i començaríem a fer plans de futur. La família d’ambdós s’uniria per convertir-la en una. Solucionaríem tots els reptes que la vida ens posa al davant. Ploraríem i ens abraçaríem. Coneixeríem nova gent junts, i deixaríem que les seues experiències ompliren les nostres converses de llit. Viatjaríem arreu del món, creuaríem el xarco agafats de la mà i descobriríem aquelles capitals europees de les quals parlen tant els llibres d’història. Convertiríem de la nostra casa un lloc d’acollida per a estranys turistes, amics solitaris o acompanyats i sobretot per familiars. Remodelaríem i decoraríem aquella casa mil voltes, fins estimar-la com mai. El treball començaria a millorar, es faria més professional. Apareixerien reptes, entregues i estrès nou. Deixant de costat la idea de abandonar el vaixell. Naixeria el nostre nebot, per a no deixar-los dormir, però per despertar-nos, a tothom, un somriure amb cada gest. Començaríem a aprendre que la família està ahí per a tot, lo bo i lo no tant bo. Crearíem un odi comú al feixisme, a la homofòbia i a la misogínia, per alçar el braç per aquelles lluites que si valen la pena. Tres, ni un ni dos...
dissabte, 29 de febrer del 2020
divendres, 24 de gener del 2020
Cuyabeno
Volver a Ecuador cada año se va a volver una tradición, pero de las buenas. Este año, conociendo a toda la familia y amigos ya no me podía salvar de las puteadas, pero de las buenas, como uno más de la familia.
Un país tan pequeño aún sigue sorprendiéndome, para bien y para mal, su cultura, sus tradiciones, sus creencias, su comida, su clima, su gente, su fauna y flora. Fauna y flora, este año tocó visitar una de esas partes que en Europa nombran por todos lados, el Amazonas, la selva. Nombre que le pusieron aquellos españoles colonizadores.
El viaje empezaba después de dos cortos vuelos, aunque, asustados por nuestras vidas en aquel avión con hélices. Despertar, ir a desayunar a las oficinas con un taxi seguro temiendo que nos robasen, como todos los días, nada inusual. Un grupo de yankees y europeos esperaban en las hamacas el desayuno, mientras nosotros seguíamos nerviosos por empezar la aventura. Un cafesito, un tesito y el desayuno después !Listos! El guía llegando justo a tiempo para darnos los primeros pasos, nuestras botas y un poncho, en la selva se puede poner a llover en cualquier momento.
Dos horas de viaje en furgoneta, a la hora empieza la aventura, se pierde todo tipo de señal, la selva repudia que la información se traslade por ondas. Móviles en modo cámara, cada vez se vuelve más y más verde a nuestro alrededor. Aún dentro del carro se nota el aumento de la humedad hasta su 100%. Llegamos al puente de Cuyabeno. Un inmenso río nos espera. Una breve charla sobre todas las indicaciones, sobre los animales que veremos y sobre el bosque inundado de aguas negras. Negras por la descomposición de las hojas de esos arboles inundados, que tan solo se les ven las copas, pero siguen vivos, paran su absorción de agua cuando se quedan inmersos en esta agua negra.
Empezaban las dos horas de canoa, canoa a motor. El guía, el capitán de la canoa y siete extraños. El capitán, un señor mayor indígena de una de las siete comunidades existentes en esta zona del amazonas. Su trabajo, llevar a un grupo de curiosos a un pedacito de su tierra, asombrarlos y devolverlos para que no la destruyan con sus necesidades. El guía, un hombre que quería aprender sobre su tierra, él de Lago Agrío, y al menos veinte años dedicados a saber sobre las plantas y los animales de su hermoso país. Los siete extraños, nosotros dos, otra pareja de Quiteños de cuarenta años, otra pareja formada por un viejo guía del país que ya se conocía el Cuyabeno de pe a pa de vacaciones y una vieja francesa que chapurreaba el español, y una doctora Alemana de una treintena, que sabía tanto español como otros cuatro idiomas más.
Una vez subidos, el motor arranca y las seis cabezas empiezan su partido de tenis, de lado a lado, solo los guías ya saben donde mirar y que escuchar. El guía nos contó mil y una peculiaridades de aquello que veíamos, olíamos o escuchábamos. Para nuestros ojos desentrenados, era todo verde, solo cuando nos acercábamos mucho a los arboles o nos concentrábamos se empezaban a dibujar los Monos Ardilla o Payaso, las Pavas Hediondas, las Águilas reales, los Martín Pescador, los Caciques, las Garzas cuellilargo, un sinfín de nuevos animales. Nos esperaba un lodge hermoso, con un jugo de limonada con panela bien dulce para recuperar fuerzas.
Subimos a nuestro nidito de amor por cinco días, y lo primero fue un cigarrillo con una buena cerveza fría en el balconcito viendo como un grupo de hormigas trabajaban, sus veintitrés horas de jornada laboral. El guía nos explicó el itinerario de ese día, nos iríamos con canoa a motor por la tarde a ver si encontrábamos los delfines rosados. No nos costó ni quince minutos encontrarlos, una pareja de delfines rosados a los que se les veía la aleta y el morro cuando salían a respirar. Es curioso, los delfines al ser mamíferos y tener respiración pulmonar tienen que salir cada dos o tres minutos a respirar. Ocho personas, en mitad del río Cuyabeno, persiguiendo a dos delfines o ellos simplemente riéndose de nosotros ya que tuvimos que dar mil vueltas. A parte, durante todos estos viajes a canoa de motor o la de remos siempre encontrábamos pájaros o monos, como las loras amazónicas o alianaranjadas que siempre iban en pareja de dos o monos capuchino que incluso nos visitaron al lado de nuestra habitación. Al volver, fuimos a la laguna grande que teníamos el lodge al lado y nos bañamos, allí mismo dentro del agua vimos el atardecer con miedo a ser arrastrados por un caimán o una anaconda y nos sorprendió el cielo desnudo con sus estrellas bailando.
Durante la noche cenamos platos ricos de Ecuador y nos fuimos otra vez con la canoa a motor para ver si encontrábamos caimanes, y así fue. Íbamos con las linternas preparadas, el guía cual faro viendo si encontraba algunos ojos rojos en la oscuridad, ya que los animales al darles con la luz en los ojos aparecen esos puntos rojos característicos. Al principio encontramos una pequeña boa constrictora, la más pequeña de todas. Pero más tarde nos encontramos con el caimán en mitad de la laguna, donde nos habíamos bañado en la tarde, medía 4 metros. No nos tenía miedo, llegamos a acercar la cano justo hasta su lado y pudimos ver, con nuestras linternas, todo su cuerpo yéndose de nuestro lado. ¡Asombroso!
Durante los cinco días estuvimos con los ojos como platos, levantándonos a las cinco de la mañana para ir con el guía en canoa a remos para poder contemplar la belleza de la selva sin escuchar el ruido del motor ni de los otros turistas del lugar. Fue alucinante el primer día, que fuimos y la niebla cubría toda la laguna. Como si fuese el decorada de una película de Jason, las copas de los arboles apareciendo con cada avance y como no los monos chorongos, con sus colas prensil tratando comer un poco de frutos, con alguna que otra cría a sus espaldas o los monos voladores saltando de rama a rama y peludos como si fuesen gatitos.
Hicimos rutas por dentro de la selva, en las zonas que si que hay tierra para poder llegar hasta el medio de la tierra, el famoso ecuador e intentamos poner un huevo encima de un clavo para que no cayese, pero sin poder conseguirlo. También andábamos en búsqueda de las famosas anacondas que, después de un tiempo de búsqueda, las encontramos dentro de arboles una en mitad de la laguna que estaba descansando y otra dentro de un tronco cambiando de piel. A menos de 5 centímetros pudimos estar y ella ni se inmutaba, alucinante como movía su lengua bífida y como no parpadeaba con nuestro ultraje.
En estas rutas también conocimos diferente flora que podía englobarse en dos, la que más nos sorprendió fue el pantano, barro hasta las rodillas, con miedo a que nos tragase y no pudiésemos salir. El olor a huevo podrido por todo el lugar y nosotros quemando el metano que salía de nuestros pasos, creando unas llamas envolviendo nuestras piernas. Aprendimos mucho sobre árboles, como el árbol de la penicilina, el árbol teléfono que golpeando sus raíces era posible comunicarse a tres kilómetros de distancia, lianas como la famosa ayahuasca alucinógena o incluso de los insectos que creaban sus nidos al rededor de estos árboles, nidos gigantes de hormigas, termitas o insectos de los más feos. También conocimos arañas de patas gigantes o el árbol andador que sus raíces están por fuera y según el sol va moviéndolas de sitio. También tocamos y quemamos una resina que olía a palo santo y parecía plástico. Un sinfín de información que a día de hoy aún intentamos recopilar...
También estuvimos de visita a una de las comunidades indígenas que vive en la selva, los Siona, ellos nos enseñaron a como hacer pan de yuca, Casave, como si fuesen crepes. Además, estuvimos con un chaman que nos contó como eran sus tradiciones, y más en concreto como se formaban los chamanes. Desde los 15 años debían beber ayahuasca continuamente superando cada vez varios niveles, pocos lo soportaban, en su comunidad solo había tres chamanes como él. La Ayahuasca conjuntamente con otra planta para poder hacer el efecto alucinógeno, que en su caso es la conexión con todas las cosas vivas de su alrededor. Para ellos, el chaman es como un curandero que intenta curar enfermedades de su población, no enfermedades de occidente como ellos dicen sino enfermedades relacionadas con el alma o el interior de una persona. Finalmente, el chaman nos dijo que un buen chaman también es un buen cazador, en concreto con la cerbatana. Todos los que quisimos probamos suerte intentando darle a una fruta, yo fallé... Como colofón, nos dieron a probar gusanos a la parrilla, sabía a tripas, a piel... una gran experiencia.
Me dejo mil y una cosas por decir de un viaje tan intenso pero creo que es una gran pincelada de un viaje tan alucinante. Como el año pasado, las imágenes/vídeos siempre son más explicativos que todas estas palabras así que:
diumenge, 29 de setembre del 2019
Teatre
Quiero estar en medio de la multitud, sentado o levantado, en la oscuridad pero con luces en el fondo. Luces que crean la sombra de personajes intrigantes, personajes por conocer o conocidos, que su sombra muestren sus intenciones, ya sea con su sonrisa, con sus movimientos o su pose. Que pestañear me haga perderme algo irrepetible, no poder darle al replay y que la descripción de cada uno difiera una de otra. Que cueste descifrar las palabras de cada individuo porque necesites tener los seis sentidos conectados. Que un grito de una persona no pueda ser controlado por el volumen del mando. Que las luces externas molesten a la obra y que nadie necesite saber del exterior por entretenerse. Una, dos, tres horas de asombros y aprecio por un grupo de diez, veinte, treinta personas.
Pasé media vida sin siquiera notar su presencia y la otra mitad ansioso por estar presente en todas. Seguirán siendo como una estrella fugaz, mucha gente las ve pero ninguno las puede describir de igual manera. Pero espero que llegue el día en el que sean más valorados, ya que conseguir recrear una historia, con todos sus personajes con sus intrincadas características, es un hito donde los haya, por no decir del hecho de repetirlo todos los días para poder subsistir en la capital.
dilluns, 29 de juliol del 2019
Sesenta y Cinco Centímetros
- Por la noche, cuando la luna impera en el cielo con sus cuatro fases, cuando algunos animales despiertan para cazar y otros duermen, cuando las plantas empiezan a respirar el oxigeno y expulsar el dioxido de carbono, cuando los gatos están más vivos que nunca, cuando los depredadores más feroces de la tierra salen a cazar gente de cualquier sexo, cuando las calles están vacias y las casas llenas, cuando la luz es necesaria pero poca gente la usa... Justo en ese lapso de tiempo, nosotros nos estamos peleando por sesenta y cinco centrímetos de muelles. Con los ojos cerrados, oscuridad y una fina tela por encima. Hay patadas, aplastamientos, empujones, manotazos en la cara, saliva y sudor... Pero la gran parte del tiempo estamos abrazados, apretando nuestro pecho contra la espalda del otro, compartiendo los sesenta y cinco centímetros del otro y sin ningún tipo de resquemor. Nos usamos de colcha, aunque sea verano, espero nunca tener los ciento treinta centímetros para mi solo o inundaré mi habitación...
dissabte, 29 de juny del 2019
La Luna
Estuve todo el día esperándola, me levanté a las seis de la mañana, mirando desde la ventana, saliendo al patio a buscarla, escondiéndome por si me veía e incluso poniendo la cámara a grabar, pero nada, ella seguía sin aparecer. Me senté en el porche con la cabeza gacha sin saber que hacer, incluso me quedé dormido. A medianoche, una luz se posó encima de mi y me sobresalté, miré al cielo y allí estaba ella, tan majestuosa, alumbrándome.
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Miniconte per al V concurs literari de minicontes “Al claro de la luna” de Mundo Escritura
divendres, 14 de juny del 2019
Sí
La música me acompaña día sí y día también. Español, latino, english, català, valencià, euskera e incluso instrumental tan solo. Utilizo la música como innhibidor del entorno, no escucho coches, ni gente, ni a la ciudad en sí. Es el momento en el que puedo desactivar mis sentidos y volar dentro de mis adentros. Allà dentro suele haber mucho eco y cerrando los ojos simplemente me queda pensar. No suelo pensar ni en el pasado ni en el futuro, más bien pienso en quien soy, quien seré y quien fui... Se mezcla todo, acabando en una masa heterogénea donde hay esquinas puntiagudas, pero también colinas con brisas saladas. Recorriendo ese mini mundo interior, a veces toca saltar y otras más bien tumbarse, pero la mirada siempre está fija en un punto. No llego a poder definir bien ese punto, como si fuese miope y me hubiese dejado las gafas en casa, pero sé que el punto no se mueve, si yo avanzo él cada vez está más cerca. Me gustaría llegar a ese punto algún día, sentarme y poder ver toda esa música escuchada para conseguirlo... Por ahora debo seguir saltando y tumbándome.
dissabte, 16 de febrer del 2019
Mentides
Com tot el món, he utilitzat les xarxes socials per mostrar lo feliç que sóc, amb la meua parella, amics, família o amb alguna activitat d'oci. Inclòs, he utilitzat l'escriptura per (des)informar de lo bé que estic. Crec que aquest fou un dels causants de que ara mateixa conserve poques xarxes socials i que haja descuidat l'escriptura, com no... Quan llegeixes un dels relats del passat i saps que no tot eren rialles i petons, el cap se't capgira i voldries esborrar-ho tot... Amb la testa més fresca i serena, decideixes deixar-ho passar, però l'escriptura, ai l'escriptura... A ella li tocava temporada de sequera. No volia plenar el meu mural de mentides per acontentar a Carallibres...
Des d'avui i uns quants relats enrere, prefereix contar, amb menys floritura, el que se'm passa pel cap, la vista, els oïts, l'olfacte, el gust o el tacte. Així qui entre al meu món puga fer-se a la idea del meu passat amb unes poques paraules i poques instantànies...
diumenge, 6 de gener del 2019
Ecuador
No hay manera de expresar mi eterna gratitud a las montañas de Ecuador, a sus playas, a su selva y a su comida. Así como tampoco puedo describirlo. Por eso he decidido poner una lista de cosas que vi, escuché, sentí, olí y saboreé durante los dieciocho días en Ecuador.
Me gustaría dedicar este Post a toda la familia Izurieta/Valdivieso que me acogieron en sus brazos y no puedo estar más agradecido por todo, me siento como uno más de la familia. ¡¡Muchas gracias a todos, volveremos a por más cazuela!!
Duran
Sanborondón
Daule
Bucay
Guayaquil
Guayas y Quil
Encebollado
Ford explorer ‘97
Chevrolet
Pintura
Guatita
Tortilla de verde
Empanada de carne
Bucay
Moritas o frambuesa
Cascadas
Switch
Teca
Todo verde
Bruma
Ternerito
Narcisa de Jesús servidora de los pobres
Parrillada
Platanera
Cacao
Café
Bogotá
Medellín
Maximiliano
Familia Izurieta
Samanta
Casi Sandra
Sandra
Juan
Juan José
Henry
Wooki
Religión
Palmeras
Motos
No cedalpaso
Pitos
Pelucona
Karina
Abuelita Lucy
Giovanni
Regalos
Cumpleaños
Compartir
Risas
Historias
Aji y no Ají
Perros en la carretera
Limonada
Chimborazo
Amor
Peregrinación
Conducir en los peajes
4x4
5x5
CTM
Pesados y livianos
Babaoyo
Daule
Guayas
Retención por tanque vacío
Respete la naturaleza no la destruya
Puro, puro puro
Emelec
Birra
El agua es vida, cuídala. No la contamines
Mango verde y maduro
Vulcanizadora
Sheik
Catalunya urbanización
Final vuelta
Chuta
Aguardiente
Cazuela
Bollo
Piña
Domy
Christian
Pomposito
Pantanal
Murciélagos
Tigre
Leopardos
Puma
Chochos
Se fregó
Quilotoa
Guayarte
Diarrea
Vómito
Sudor
Ansiedad
Mareo
Doctor
Familia
Suero
Dormir
Sopa de pojito
Sopa de pasta
Enrrollado
Sofy
Raul
La sierra
La laguna
El volcán
Pedyalite
Gente muy pelucona
Gente muy trabajadora
Maria la empleada
Gente que jode pero amable
Daule
Vía Samborondón
Entre Ríos
Arroz
Vaquitas
Bacilos
Abuelita Carmen
Pinkie
Abba
Perro boquita
Ayúdame para la colita
Perimetral
El enpalme
Guabas
Nativo experience
Te de coca
Sopa de morocho
Quichua
Ambato
Salcedo
Helado de Guanábana
Salida volquetas
Chimborazo
Maduro con queso
Pailón del diablo
Mantó de la novia
Culebrilla
Tarabita
Canopin
Columpio fin del mundo
Columpio fantasía de volar
Casa del árbol
Baños termales
Chucheritos
Perro suicida
Perro oveja
Perro loco
Dulce de guayaba
Licor de guayaba
Conductores retrasados
Pilla del mando
Zapatillas Venus
Chiva andariega
Chiva la presumida
Tungurahua
Llamas
Alpacas
Pelileo feria del jean
Friobamba
Perro filósofo
Agüita del triunfo
Sopa de arroz de cebada
Vicuñas
Refugio carrel
Refugio whistle
Cedrón
Vicugna vicugna
Corredores en tiempos de los incas
Sin servicio
Canchitos
Laguna de Colta
Pallatanga
Barranco Salsipuedes
Machetes
Carioca
Celebración
Mojada de cholocalte
Chili’s
Bacán chinpun
Pavo
Sangría
Ensalada de pasta
Ya se sale
Salió
Fotos
Arreglados
Benjamín
Mallito
Mallito Junior
Valentina
Chevere Bacán champú
Aquaman
Viche
Michita
Malecón 2000
Engabao
Bolón
El océano es celoso
Playas
Oleaje
Hospedería
Moto taxis
Ruta playera
Salinas
Montañita
Libertador bolívar
Culantro
Comuna
Las huecas
Chimichurri
Enpanarte
René
Magia
Charo’s
Daiquiri
Montezuma Beach
Ron Beach
Ceviche de pulpo, camaron y pescado
Tortugita marina
Coffe Toffe
Red Velvet
Chucha
Danilo Palomino
Neidy
Pantera y guitarra
Los viejos
No se quema
Fin de año en Maldivas
Fin de Año Maracaibo
Fin de año Colombia
Despedida
Lloros
Secuestro
Amor
Familia
Promesa
Y ya que una imagen vale más que mil palabras...
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